De eso voy a hablar hoy… de un sueño, una ilusión. Y es que creo que desde que me alcanza la memoria una de mis mayores ilusiones tiene el nombre de un lugar concreto: Grecia. Cualquiera que me conozca medianamente bien ya sabe de esta afición mía (algun@ ha sufrido mis CDs en el coche con música de la Paparizou de vuelta del trabajo, o mi empeño por hacer que el viaje de ecuador de la universidad tuviera ese destino -con las ganas me tuve que quedar-…); y quien no, ahora es el momento de enterarse.
No sé exactamente qué hipnótica influencia ejerce sobre mí, ni cómo surgió. Tal vez sea esa mitología que descubrí en el colegio, dioses y héroes demasiado humanos con historias rocambolescas sobre el origen del universo o de cosas tan “cotidianas” como el fuego (mito de Prometeo), las estaciones del año (mito de Perséfone), los males del mundo (la caja de Pandora)…
O tal vez sea por esas “ruinas” que hacen pervivir y recordarnos esas historias: la Acrópolis, los oráculos, los teatros… Me encanta la sensación de estar en un lugar con siglos de historia e imaginar cómo fue en su día, qué haría la gente que hizo de ese lugar su vida, qué sentían, qué pensaban, a quién amaban y odiaban, qué sueños e ilusiones podían tener entonces… esa gente que pisó el mismo lugar donde en ese momento se pierde mi imaginación. Aún me falta vivir esa sensación en Grecia.
Más allá de la historia y los mitos, me fascinan su paisaje y sus lugares para perderse. Así me figuro algún día, disfrutando de unas vacaciones: ajena al mundo en una playa de Santorini (un lugar que concibo como lo más cercano a un pequeño paraíso terrenal), comiendo Moussaka y yogur con miel y nueces, mientras escucho los acordes de una canción con sus peculiares instrumentos y el rumor del mar de fondo.
Me ha quedado una bonita postal-mental. Al menos es mejor que sentir el viento invernal que ya nos acecha… (¡otro día os hablaré de mi odio al invierno!).
Mientras tanto, habrá que conformarse con hacer ese viaje imaginario con una maleta igualmente cargada de sueños.
¿Me acompañáis?

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